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martes, 2 de diciembre de 2014

Mamá se desahoga: Espero no volver a encontraros nunca

Voy a intentar escribir esto sin insultar a nadie. No sé si lo lograré. Igual me arrepiento de lo que me salga hoy, pero es que llevo mucho dolor dentro.


Tengo un capítulo oscuro reciente. No sé  en que fase estoy del duelo o de asumir lo que pasó en 2013. Me trataron mal, muy mal. Y como yo, hay mucha gente que aguanta y aguanta lo que no está escrito. No puedo sentir nada bueno ni positivo por esa gentuza que hay por ahí. 

En 2012 empecé a trabajar en una empresucha de estas que se las dan de 'tecnológicas', 'megaguay', 'vendemos lo que queremos a pesar de la crisis'. Cuando entré no lo podía creer. Un puesto de responsabilidad con buen sueldo, cerca de casa....gente que parece super amable, una empresa con perspectivas..hasta destina parte de sus beneficios a una ong que trabaja para ayudar a países del tercer mundo....vamos que no podía pedir más.

La sorpresa ya llegó el primer día, al conocer a mi jefe. Qué tío más asqueroso. En nuestra primera reunión recibió una llamada telefónica de su jefe (otro tío asqueroso), que se resume en gritos y en estampar el telefono contra la pared al colgar. Ya no había dudas, aquel sitio, detrás de un nombre bonito y un buen decorado no era más que una leonera. Y allí estuve, lidiando con leones durante casi un año.

El león número 1 se tiraba el día dándome órdenes absurdas, explicandome las cosas fatal, gritándome como si fuera sorda, y liándome con problemas que le tocaba resolver a él. León numero 1 es mezquino. Es mala gente. Si lo conoces fuera del terreno es todo un galán. Pero no deja de ser un maltratador, que se ensaña con aquellos que no claudican (no me refiero a que no trabajan, sino a aquellos que ponen en duda cosas o que trabajan mejor que él). León numeró 1 merece lo que tiene: no se soporta ni a si mismo.

Luego llegó León número 2. Es el jefe del León numero 1. Vamos, el super jefe. Cuando lo conoces parece un borja mari recién salido del ESAXXX. Y lo es. Pero tiene más apariencia de gatillo, buen rollo. Hasta que un día descubres a la loca que lleva dentro. Cuando algo no va por donde él quiere se lía a gritos y parece que esté pasando un huracán. León número 2 es mucho más mezquino que el número 1. Le gana de lejos, pero es más educadito. Más flanders.

Luego están las 2 hurracas. A estas no les voy a dedicar mucho tiempo porque, a pesar de que también son mezquinas, no son peligrosas. Sólo le colocan la guinda al asunto molestandote cuando pueden.

Por culpa de estos personajes caí en una depresión nerviosa en la que ni yo me reconocía. Temblaba y lloraba. No sé como era capaz de ir cada día al trabajar a aguantar tanto chaparrón, continuamente. Me llegué a creer que era una completa inútil y que el problema era yo. No sé como no me volví loca. Lloraba en el lavabo cuando no me veía nadie. A veces creía que me iba a caer al suelo.

Tengo la suerte de tener un hombre a mi lado que me hace aterrizar cuando las cosas se ponen feas. Fue él quien me hizo ver lo que pasaba y como estaba yo. Y yo cometí el error de aguantar aquello. Se me olvidó algo que es importante y que nunca hay que olvidar : el maltrato y el acoso NUNCA TIENEN JUSTIFICACIÓN.

Lo más triste fue que perdí a mi bebé y ahí se acabó todo. No volví a pisar esa empresa jamás. No me quejo, mi vida está bien. Sólo me pone triste ver que compañeros míos pueden estar mal por haber vivido lo mismo. 

Hace poco me enteré de que la indemnización que no me pagaron, porque no les salió del ra..., se la gastaron entre los socios para sus caprichos....menudos personajes. 500 euros que para ellos es lo que me gasto yo en sugus al año. Pues no me los dieron, no.

En su día no me atreví a denunciar a la empresa y a los leones. Claro, con qué pruebas?? Eso me dijo mi abogada, que es especialista en maltratato y acoso laboral. No tenía nada para probar lo que viví, ni una triste grabación. Tenía tal colapso que no fui capaz de hacer nada para cubrirme.

A estos personajes, les deseo lo peor para 2015. Hay gente que se lo gana a pulso, cada día de sus vidas. Nunca os perdonaré lo que pasó, nunca olvidaré que allí perdí a un angelito.





jueves, 6 de noviembre de 2014

Perdida laboralmente: Y ... llegó el dilema

Si ayer a esta hora me dicen que iba a estar escribiendo esta entrada es que no lo creo: me han llamado para trabajar.


Pues resulta que tengo un buen amigo, alguien que realmente piensa en ti y te ayuda cuando lo necesitas. Fue ese amigo que me presento al Papa de la Peque. Vamos, como una especie de ángel de la guarda.

Estos días he estado dando vueltas al tema laboral. Me he cuestionado cosas importantes. He recordado el pasado, la última experiencia laboral. He analizado la situación actual en casa, nuestros recursos. Y he pensado en que me gustaria hacer. Y la respuesta es simple: yo quiero estar con mi peque más tiempo. No sé si es mamitis o que es, simplemente, la miro y sé que quiero criarla yo, al menos a corto plazo. 

Como ya os comenté, la situación en casa no es boyante. Mi chico tiene trabajo y gana un sueldo normal para poder vivir, eso si, renunciando a mucho. Renunciando a salir, a ir a restaurantes, cines, y otro ocio, a tener poca ropa, a vivir en un piso pequeñito, y siempre pensando en como reducir la factura de la compra, luz, etc.

No me quejo, no vivo mal. De hecho soy feliz. Me gusta demasiado esta fase de mi vida. Después de un último año laboral infernal, un embarazo muy complicado, y de unos primeros meses con la peque durillos (por el tema de la lactancia) por fin llevo un mes en el que estoy tranquila. Para mi es mucho, es todo.

Y lo mejor es que ahora empezaré a tratar la ansiedad y supongo que estaré mucho mejor. Pero justamente ahora me han llamado para trabajar. 

Cuando me llamó mi amigo para ofrecerme trabajo, casi lloro, de la emoción. Pensé en lo bueno que es conmigo y en como me valora. Realmente me considera buena profesional. Y su jefe también. (Ya nos conocíamos de trabajar juntos hace años). El caso es que me dio un subidón alucinante. Pero al colgar miré a mi pajarillo y me caí en picado.

En mi profesión, te pueden dar más o menos flexibilidad, e incluso una reducción de jornada. Pero el trabajo tiene que salir y hay timmings muy estrictos. Es lo que tiene trabajar en una consultoría por proyectos para terceros. El cliente manda y tu debes ajustarte al máximo. No hay flexibilidad. Por muy bien que me lo pongan yo conozco el berenjenal en el que me meto, lo he vivido muchos años y en diversos sitios. Así que soy muy consciente que si empiezo a trabajar ahí estoy renunciando a estar con mi Peque y tendré que meterla en una guardería porque ahora es mal momento para las abuelas.

Y no quiero. Esto debe haber sido una prueba para reafirmar mi decisión. No quiero. También porque tengo pendiente hacer el tratamiento y recuperarme de la ansiedad, que hasta ahora no he podido tratar. Por otro lado, tengo la gran suerte de tener un compañero de viaje que me apoya totalmente y que valora mucho mi papel como madre. 

Pero siempre queda esa pregunta de: '¿y si luego nadie me llama??? y si luego necesito realmente el trabajo y nadie me llama???'. Como siempre yo dándolo todo para ponerme en lo peor jajajajaj. Pero quizá la auténtica pregunta a hacerme seria:' ¿¿Realmente quiero estar ahí trabajando de eso?? 




domingo, 2 de noviembre de 2014

Mamá se desahoga: perdida laboralmente

Quiero estar con mi peque como mínimo hasta que cumpla un año...y la fecha se acerca.



Por varios motivos:

  • Porque pienso que siendo tan pequeñines tienen que estar con su mamá. Las bajas maternales en este país son la risa  y una vergüenza. El bebé no tiene ni 4 meses y ya se acaba el permiso de maternidad.
  • Porque laboralmente no me espera nadie. En mi último trabajo viví un auténtico infierno. Por suerte me echaron y he podido estar hasta ahora con una prestación de desempleo.
  • Porque me da la gana. Porque es lo que me apetece y porque he buscado la forma de poder hacerlo (me refiero a vivir con un sueldo y no con dos, renunciando a muchas cosas).

Despertarme por las mañanas y ver al lado la carita de mi peque no tiene precio, o notar como me despierta con su manita  o con una patada en las costillas. Estos meses soy feliz, soy demasiado feliz siendo sólo mamá.

Me dedico exclusivamente a mi hogar, a cuidar de mi niña y de mi chico. Que al pobre le toca echar muchas horas de trabajo. Y valoro muchísimo el poder estar en casa con mi peque, haciendo lo que hace una que sólo es mamá: dar leche, hacer papillas, limpiar, comprar, gestionar gastos, hacer la comida, etc.

Los días son todos muy parecidos, no tenemos grandes emociones. Bueno sí, el ver crecer a mi niña, ver esos pequeños y grandes cambios que va haciendo. Cuidarla, mimarla y jugar con ella es emocionante.

Pero ya casi llevamos 7 meses y el año se acerca. Mi problema es que dejé aparcada mi vida profesional en un momento de máximo desastre. La última empresa en la que estuve fue un infierno. Viví lo que es el acoso y el maltrato a nivel laboral. Lo pasé muy mal, fue un año terrible. Me despertaba por las mañanas temblando y me colapsaba antes de entrar al trabajo. Me colapsaba dentro del trabajo. Me mataba a hacer horas para hacer funcionar algo que es imposible que funcione bien. Porque esa empresa está gestionada (mal-gestionada) por trolls que no tienen ningún sentido de la humanidad. Aunque quieran aparentar que si lo tienen. Desarrollé un transtorno de ansiedad y perdí a mi primer bebé. Lo más triste que he vivido.



Así que como podréis imaginar, no me ilusiona buscar trabajo. ¡ Cómo me va a ilusionar volver a las trincheras! Más teniendo un angelito en casa.

Estoy perdida laboralmente, no sé ni por donde empezar. Tengo dos carreras y dos masters que no se si me van a servir para ser feliz. Sigo en tratamiento por la ansiedad, y estoy mejor. Pero me queda tratar la peor parte, la que se negaron a tratarme durante el embarazo por el estrés que suponía: superar lo que viví allí dentro. Estoy harta de oir cada día como se aprovechan de mis amigos, como los maltratan también, como los queman. 

Y no estoy muy optimista sobre lo que me encontraré ahí fuera. Bueno, además tienendo en cuenta lo mal que está el panorama ahí fuera. Que si no hay trabajo, que hay mucha precariedad. Mi mensaje es pesimista, lo sé.

Veremos como vamos avanzando estos meses y si soy capaz de encontrar algún sitio donde no quemarme.


jueves, 23 de octubre de 2014

Mamá se desahoga: Todo el mundo sabe

Si algo he aprendido en estos meses es que es mejor no dar consejos a mamás, a menos que te lo pidan.


En estos últimos meses me he sobre saturado de consejos. Los dos primeros meses fueron un infierno, pero la cosa no mejora. Os cuento:

- Mi madre: se lleva el número 1 en el ranking. Se pasa el día diciéndome como debo cuidar a mi hija, y que debo hacer. Es cansina de verdad. Agradezco el cariño que me tiene, y lo que quiere a mi hija, infinitamente. Pero eso no quita que me sature. Los ratos que pasamos juntas no para de decirme qué debo hacer, como si yo fuera tonta, o no me pasara el día entero cuidando a mi hija. Hay veces que ya no puedo más y salto, es lo que hay.

- Mi suegra: cuando me ve, empieza la metralleta de preguntas. Una detrás de otra:¿¿¿ aún le das pecho, no le pones chupete, aún no le das fruta, aún no le das cereales, la llevas así de fresca, no tendrá frío, ha dormido, aún no la sientas, porque llora tanto al verme.....???? Ufffff....es que ya hay veces que ni le contesto. Porque es que se pasa un rato largo. Y el caso es que no se da cuenta. No lo pilla.

- Mi padre: se cree también un experto pero ha aflojado bastante. Aunque con el tema de la seguridad está pesado: os tenéis que casar, os tenéis que hacer un seguro de vida por si pasa algo, etc.

- Mis tías: fueron muy pesadas al principio, sobre todo con el tema de la alimentación y el pecho. Recuerdo que al final puse distancia y estuve como dos o tres meses sin verlas porque no quería que me dijeran nada de nada. Recuerdo que eran muyyyyy pesadas con el tema del agua. ¿Pero aún no le das agua????? 

- Mi suegro: fue cansino al principio pero lo pillo rápido. Un día le dije que me tenían harta con tanto consejo y dejó de dar la lata.

Ya la última es porque la niña llora cuando ve a desconocidos. Lo que se dice comunmente que 'extraña'. Me dicen que no es normal, y mi suegra insiste que es porque la peque está demasiado conmigo, y como no ve a nadie más por eso se asusta cuando les ve a ellos. 

Eso si, cuando ve a la peque le grita como si la niña estuviera sorda...yo también lloraría. Que es un bebé!!!!

Ale, ya me he desahogado!!!! Y también he aprendido que no voy a dar consejos, a menos que me los pidan. No hay verdades absolutas que funcionen con todos los críos, que cada uno críe como quiera.