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domingo, 3 de mayo de 2015

Los transtornos de ansiedad y la maternidad

La ansiedad es una enfermedad terrorífica. No son nervios, no es estrés, es una enfermedad.



Y como tal, te sientes muy enferma. Te sientes totalmente agotada, no duermes bien, pocas horas, y con pensamientos que te asaltan. Notas un mareo constante, como si fueras en un barco. A veces la visión se te nubla, o de repente crees que te vas a desplomar al suelo sin más. Sientes que no eres tú, que no tienes la fuerza que tenías antes, que todo te supera, que cualquier cosa de exalta. Piensas constantemente que va a pasar algo malo, vives con el miedo en el cuerpo. Piensa que se te va a ir la cabeza, te cuesta respirar, a veces el corazón se te acelera. Tienes náuseas, el estómago revuelto. Quieres hacer vida normal, porque no acabas de creer que sea una enfermedad. Pero no tienes fuerzas. Y todo el mundo, hasta tu médico, cree que estás agobiada por la maternidad....y tu te lo crees, hasta que ya no puedes más.



He pasado unos meses horribles. He estado muy mal. Había veces que me tumbaba en el suelo mientras mi niña jugaba, mirándola, y me concentraba sólo en vigilarla, porque poco más podía hacer. 

Debo decir, que a pesar de todo, nunca he desatendido a mi hija. Siempre me han quedado unas poquitas fuerzas para atenderla, pero no para disfrutarla. Salía a pasear dos veces al día porque se que es bueno para ella, aunque a veces me costaba la vida empujar el carro. Muchas veces me he mareado y he tenido que parar y respirar. 

Explico esto porque sé que seguro que hay muchas madres primerizas que se encuentran con ansiedad o depresión. Estas dos enfermedades son terribles, te anulan. Lo bueno del asunto es que todo esto tiene solución: PEDIR AYUDA.

Lo primero que hay que hacer es ir al médico de cabecera. Es muy importante explicar al médico todos lo síntomas y que se siente. El médico, según los síntomas que tengamos, nos hará ciertas pruebas: análisis de sangre completo, electrocardiograma y palpación de las tiroides. A veces una enfermedad de tiroides puede producir ansiedad.

Si todo esto es negativo, nos explicará el tratamiento. Normalmente, nos darán ansiolíticos durante unos días, si la ansiedad no és muy paralizante. Si se trata de un transtorno de ansiedad que persiste, como primera opción nos darán antidepresivos. Y ahí llega el dilema: ¿DEBO MEDICARME?

No hay respuesta correcta, y más en el punto que estamos. Mi consejo: VISITA A UN PSIQUIATRA. Págalo. La seguridad social está fatal, darás muchas vueltas y gastarás mucha energía, a menos que te caiga un buen médico. En la SS, a menos que quieras tirarte por un puente, no te va a visitar un psiquiatra (hablo de donde yo vivo, por supuesto). Estos transtornos los trata un médico de cabecera, que puede estar preparado , o no, para diagnosticar el problema y poner solución. En mi caso, mi médico de cabecera es un petardo. Es muy penoso, pero es así. Los enfermos mentales estamos siendo tratados por personas que no estan preparadas.

A partir de aquí, el tema se complica, porque debes elegir un psiquiatra, y la mayoria de veces no sabemos cual es el que nos va a ir bien a nosotros. Digo esto, porque para curar estas enfermedades es fundamental establecer una relación de confianza auténtica con el médico. Al menos, bajo mi punto de vista de enferma. Así que, posiblemente iremos a un psiquiatra privado cualquiera, que en la primera visita nos puede sablar 150 euros, tranquilamente. TRANQUILIDAD, no pasa nada. Si este psiquiatra no nos convence, vale la pena ir a otros hasta encontrar aquel que nos genere confianza. Algo que vale la pena hacer es buscar en internet y mirar que psiquiatras estan mejor valorados, yo lo hice. 

El psiquiatra nos evaluará, nos hará muchas preguntas. Muchas, cuantas más mejor. Y seguramente en la primera visita saldremos muy desorientados, pero con pautas y sabiendo que es lo que nos pasa, y porque nos pasa. O al menos teniendo una idea. Para mi fue fundamental entender mi enfermedad para empezar el tratamiento. 

El tratamiento suele consistir en una combinacion de fármacos, psicoterapia y cambios en la alimentación y otros hábitos. Los fármacos para tratar la ansiedad, sobre todo los antidepresivos, tienen efectos secundarios, són durillos y la adapación es lenta. Se puede tardar hasta dos meses en empezar a sentir mejoría, y este hecho nos quita confianza sobre el tratamiento. Estamos acostumbrados a tomar un ibuprofeno y ver que nuestro dolor baja, pero con la ansiedad no es así. Así que es importante que al inicio tengamos confianza en el médico y que la medicación sea lo más llevadera posible. Al principio, seguramente nos darán también ansiolíticos para manejar la ansiedad, ya que el antidepresivo tarda en actuar. Y si tenemos dudas, es importante poder contactar con el médico para quitarnos miedos y saber cuando algo va mal, o simplemente es normal. 

Al pasar los días y semanas , puede ser que no notemos mejoría. TRANQUILIDAD.  Volvemos a nuestra psiquiatra y se lo explicamos. A veces las dosis que nos dan son demasiado flojas, o el medicamento no es adecuado para nosotros. El camino es duro y largo. 

A veces hay regresiones en el tratamiento. Hay veces que crees estar mejor, y luego vienen unos días terribles. Al principio esto es normal. La recuperación no es acumulativa, a veces iremos para atrás.

Cuando nos hemos estabilizado, entonces es el momento de empezar a activarse. Deberemos ir a psicoterapia, y hacer cambios en los hábitos de nuestra vida. Es importante hacer una alimentación adequada, hacer ejercicio regularmente, hacer actividades de relajación  y acudir a psicoterapia. Un buen psiquiatra no nos dará sólo una medicación, nos dará pautas claras sobre hábitos para salir de la enfermedad, ejercicios para dormir mejor, ejercicios y actividades para relajarnos y una dieta coherente con nuestra enfermedad. Y sobre todo, nos dará una perspectiva en positivo para superar la ansiedad.

No sirve de nada dejarlo, sólo se sale afrontándolo. La ansiedad no son nervios pasajeros, es una enfermedad mental. A mi me explicaron que surge por un déficit de un pneurotransmisor llamado serotonina. El cómo funciona esta enfermedad es difícil de explicar para mi, quien mejor lo puede explicar es un médico. 





Hoy es el primer dia que siento que vuelvo a ser yo.


martes, 7 de enero de 2014

El yoga y el embarazo

Con un embarazo de riesgo, todo te lo planteas. Me encantaría ir a clases de yoga para embarazadas.

Pero es un embarazo de riesgo, y estoy teniendo cuidado con todo. Así lo primero que he decidido hacer es leer más sobre el tema. Hace unas semanas comenté con la ginecóloga si podía hacer yoga para el embarazo. Me dijo que adelante, pero que tuviera mucho cuidado con no apretar la barriga y que se lo comentara a la profesora. Al final, con las complicaciones que he ido teniendo, decidí no apuntarme. Aunque estaba motivada, me dio miedo.

Un dia navegando por Internet, encontré el libro: 'Yoga embarazo y nacimiento', de Janet Balaskas (Editorial Kairós).

Está resultándome muy placentero de leer. Da una visión muy natural y calmada sobre el embarazo

Hacer yoga durante el embarazo ayuda a tener una actitud más positiva, ayuda a nutrir el cuerpo y el alma. El yoga hace que podamos concentrarnos mejor en el embarazo y nos adaptemos mejor en cada fase. No sólo a nivel físico sino también emocional.

Durante el embarazo nos volvemos menos racionales para estar más centradas en nuestro cuerpo y en nuestra intuición. 

A nivel físico el yoga potencia la relajación, la flexibilidad y la fuerza, sin agotarnos y de forma muy suave. Reeduca el cuerpo para recuperar la comodidad, la libertad, y la inocencia, cambiando vicios posturales acumulados durante años. Reduce el cansancio, el dolor de espalda, la nausea, la ansiedad, el dolor de cabeza y otras molestias.

Es muy cierto que durante el embarazo nos volvemos muy emocionales. Es algo que llevo experimentando des del principio. Recuerdo las primeras semanas con un llanto injustificado que no sabía porque sucedía. Y las emociones van cambiando. Poco a poco he ido sintiendo una ternura immensa que también me hace llorar. Lloro cuando veo a la peque en las ecografías y lloro cuando veo ropa de bebé. Lloro cuando voy a un concierto de música que me gusta. También cuando pienso que pronto estará aquí y podré tocarla. Y no es un lloro de tristeza o preocupación. Es algo que nunca me había pasado. Es un lloro de ternura.

En este libro se hace mucha referencia a las emociones y como tratarlas. Estoy tratando de No contener las emociones que estoy viviendo, parece ser que no es demasiado bueno. Hay que ser conscientes de ellas, vivirlas con naturalidad y liberarlas.