Mostrando entradas con la etiqueta Emociones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Emociones. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de marzo de 2018

A vosotras y vosotros, que habéis estado: GRACIAS

Después de tanto tiempo, quiero agradeceros tantísimo que me habéis ayudado.

Este post va para vosotros. Amigas y amigos del alma que estáis cerca o lejos pero que tengo presente cada día. El día no nos da para mucho, todas vamos de culo. Pero estáis ahí, y sólo tengo que escribir una línea para recibir ánimo, apoyo, buenos consejos, y afecto. 

A los que estáis cerca, gracias por estar siempre pendientes. Pasan los años y es como si no pasara el tiempo. Sabemos encontrar momentos para vernos y compartir, aunque el día a día es complicado. Gracias por escucharme para lo bueno y para lo malo. Gracias por preocuparos, gracias por los ánimos y por estar presentes. En los peores momentos vuestra compañía fue como un bálsamo.


A las que estáis lejos, nunca fuí mucho de redes sociales. Pero encontraros ha sido fantástico. Es fantástico tener un momento malo y poder explicarlo. Y como siempre os digo, és una pena que estéis tan lejos porque seria mucho mejor teneros cerca y poder abrazaros de vez en cuando. En los peores momentos estábais ahí y sabéis más de mi que mucha gente que hay cerca. Os quiero mamas blogger.

Y una especial mención a Elvira y Ana. Elvira es una gran terapeuta que ha sabido darme toda la energía que necesitaba y recursos imprescindibles para gestionar los problemas. Gracias por ayudarme a gestionar tantos cambios en los últimos años.

Y Anna, mi profesora de yoga en el embarazo. Gracias por ayudarme a conectar con mi bebé cuando no tenía fuerzas para hacerlo y por darme tantos recursos para disfrutar del embarazo y para superar cada adversidad.

Gracias a todos.


Una hermanita para la peke

Ya la tenemos aquí, si....y ya tiene un año

Pues parece que el tiempo pase despacio, pero cuando echas la vista atrás te das cuenta de la cantidad de cosas que han pasado. Queríamos ser papás de nuevo y fue relativamente fácil conseguir un nuevo embarazo. Así que cuando nuestra peke cumplió dos años, enseguida nos pusimos de nuevo a la búsqueda de bebé.

Fueron tiempos difíciles, y el embarazo, complicado. Un par de semanas después de saber que esperábamos un bebé, el papá de la peke enfermó. La cosa no era broma, y el tratamiento fue durísimo. Durante todo el embarazo estuvimos muy preocupados y lo pasamos muy mal. Y yo me encontraba mal, con muchos síntomas como las náuseas, mareos, vómitos que no desaparecieron hasta el tercer trimestre.

Estábamos tan mal que no podíamos cuidar de nuestra peke. Nunca podré agradecer  suficiente, lo mucho que nos ayudarano mis padres. Se hicieron cargo de la niña al cien por cien, y también nos cuidaron a nosotros. Nuestros suegros también nos dieron un gran apoyo, y mi hermano. Mi marido nos llama el núcleo duro. La gente que siempre estuvo y no dudó ni desfalleció.

Ni siquiera sabíamos si el papá de las pekes podría estar conmigo en el parto. Era algo que yo llevaba fatal, porque con mi marido me veía capaz de todo, pero sin él la cosa se ponía fea. Mi marido me da una tranquilidad que nadie más consigue darme y sin él todo és mucho más duro. El motivo era que tenía una última operación pendiente y coincidía con la fecha del parto. Por suerte, se alinearon los planetas. Y mi marido estuvo en el parto, dos días antes de su operación.

El embarazo de nuestra segunda pitufa no se libró de sustos. El primero fue un triple screanning alterado que se quedó en susto. Y luego un problema en la placenta: tensión alta en las arterias uterinas que podía desencadenar una preeclampsia y un retardo en el crecimiento.

Nos tenían muy vigiladas, teníamos ecografías cada semana al final del embarazo, y monitores a veces cada tres días. Variaba según los resultados. Pero al final, llegamos a la semana 37, sin ninguna complicación seria.

El parto fue inducido, pero muy fácil. No dio tiempo a poner la epidural, y si,...dolió muchísimo!!! Pero fue precioso, un parto precioso para recibir a nuestra rubia. Cuando la tuve en mis brazos lloré desconsolada porque todo había salido bien, y ella estaba perfecta. Y pude vivir ese momento tan especial y precioso con mi alma gemela. 

La bimaternidad para mi és lo más bonito, lo más trascedental de mi vida. Por eso me dedico a ellas en cuerpo y alma. Las disfruto cada día y soy feliz simplemente estando presente.


domingo, 2 de noviembre de 2014

Mamá se desahoga: perdida laboralmente

Quiero estar con mi peque como mínimo hasta que cumpla un año...y la fecha se acerca.



Por varios motivos:

  • Porque pienso que siendo tan pequeñines tienen que estar con su mamá. Las bajas maternales en este país son la risa  y una vergüenza. El bebé no tiene ni 4 meses y ya se acaba el permiso de maternidad.
  • Porque laboralmente no me espera nadie. En mi último trabajo viví un auténtico infierno. Por suerte me echaron y he podido estar hasta ahora con una prestación de desempleo.
  • Porque me da la gana. Porque es lo que me apetece y porque he buscado la forma de poder hacerlo (me refiero a vivir con un sueldo y no con dos, renunciando a muchas cosas).

Despertarme por las mañanas y ver al lado la carita de mi peque no tiene precio, o notar como me despierta con su manita  o con una patada en las costillas. Estos meses soy feliz, soy demasiado feliz siendo sólo mamá.

Me dedico exclusivamente a mi hogar, a cuidar de mi niña y de mi chico. Que al pobre le toca echar muchas horas de trabajo. Y valoro muchísimo el poder estar en casa con mi peque, haciendo lo que hace una que sólo es mamá: dar leche, hacer papillas, limpiar, comprar, gestionar gastos, hacer la comida, etc.

Los días son todos muy parecidos, no tenemos grandes emociones. Bueno sí, el ver crecer a mi niña, ver esos pequeños y grandes cambios que va haciendo. Cuidarla, mimarla y jugar con ella es emocionante.

Pero ya casi llevamos 7 meses y el año se acerca. Mi problema es que dejé aparcada mi vida profesional en un momento de máximo desastre. La última empresa en la que estuve fue un infierno. Viví lo que es el acoso y el maltrato a nivel laboral. Lo pasé muy mal, fue un año terrible. Me despertaba por las mañanas temblando y me colapsaba antes de entrar al trabajo. Me colapsaba dentro del trabajo. Me mataba a hacer horas para hacer funcionar algo que es imposible que funcione bien. Porque esa empresa está gestionada (mal-gestionada) por trolls que no tienen ningún sentido de la humanidad. Aunque quieran aparentar que si lo tienen. Desarrollé un transtorno de ansiedad y perdí a mi primer bebé. Lo más triste que he vivido.



Así que como podréis imaginar, no me ilusiona buscar trabajo. ¡ Cómo me va a ilusionar volver a las trincheras! Más teniendo un angelito en casa.

Estoy perdida laboralmente, no sé ni por donde empezar. Tengo dos carreras y dos masters que no se si me van a servir para ser feliz. Sigo en tratamiento por la ansiedad, y estoy mejor. Pero me queda tratar la peor parte, la que se negaron a tratarme durante el embarazo por el estrés que suponía: superar lo que viví allí dentro. Estoy harta de oir cada día como se aprovechan de mis amigos, como los maltratan también, como los queman. 

Y no estoy muy optimista sobre lo que me encontraré ahí fuera. Bueno, además tienendo en cuenta lo mal que está el panorama ahí fuera. Que si no hay trabajo, que hay mucha precariedad. Mi mensaje es pesimista, lo sé.

Veremos como vamos avanzando estos meses y si soy capaz de encontrar algún sitio donde no quemarme.


sábado, 25 de octubre de 2014

El papá de la peque

Llevo mucho tiempo con ganas de escribir sobre el papá de la peque. Es un personaje curioso, podría estar hablando sobre él durante horas y horas, porque en estos 3 años que hace que nos conocemos me ha hecho descubrir grandes cosas.

Cuando le conocí los dos veníamos de dos historias negras con nuestros amores anteriores. Yo soy de mucho contar y siempre le he explicado mi pasado. Soy abierta en ese aspecto. Él es muy reservado y me ha contado cosas pero sé que hay mucho más. Lo sé porque intuyo el dolor que llevaba dentro y respeto que no haya querido ser un libro abierto como yo. Cada uno es como es.

Cuando le conocí supe que le iba a querer mucho. Fueron unos segundos raros en los que sentí que era mi futuro y también me noté incómoda. El motivo es que creía que no estaba preparado para vivir algo tan espectacular, vamos que me dio miedo.

Nos conocimos un sábado por la mañana, un día de mucho sol, en primavera. Un día de esos que todo brilla. No estabamos solos, y no tuvimos la oportunidad de hablar mucho. Pero recuerdo perfectamente su olor y su forma de mirarme. Fue una mañana que se hizo eterna porque viví intensamente cada segundo y cada gesto.

Cuando llegué a mi casa estaba enamorada, no podía pensar en nada más que no fuera ÉL. Sabía que era mi hombre. Y no veía el momento de volver a verle. Como es un chico listo y decidido, me contactó por internet. Y cada tarde hablábamos un poquito. De nuestras cosas. Me encantó como se preocupaba por mi y por que yo estuviera bien. Hablábamos pero no nos veíamos. Fueron días intensos y emocionantes porque él no decía nunca de quedar. Pero siempre me preguntaba que tal estaba.

Y yo me moría de ganas de que fuera el centro de mi vida, de decírselo todo y darselo todo. Sonreía por todo, el mundo era perfecto, yo era perfecta, él era perfecto, era FELIZ.

Y una tarde por fin, nos vimos. Quedamos en una ciudad con mar, una tarde de primavera de un domingo. Paseamos, hablamos, cenamos,.....y no pasó nada. Despacito.

Hasta que al final, un día se decidió y me cogió de la mano. Yo temblaba. Le besé en el brazo, me besó en un ojito, y .... zas!!! en los labios. Un escalofrío me recorrió la espalda. Y nos abrazamos, de esos abrazos que te fundes, como si fueramos uno. Supe lo que es amar.

El papá de la peque es dulce, es tierno, es paciente, es decidido, es curioso, nos cuida, es sensible, y nos respeta. Es el papá que estaba buscando para ser mamá des de hacía muchísimo tiempo.

Y aquí seguimos, tres años después con nuestra cachorrita. Ahora ya somos tres.

viernes, 4 de abril de 2014

Semana 37, A TÉRMINO

LO PONGO EN MAYÚSCULAS PORQUE PENSÉ QUE NO LLEGARÍA A CUMPLIR 37 SEMANAS, y al final así ha sido :)


Los malestares van en aumento. Esta semana la he pasado con un dolor de cabeza que ha costado dos viajes a urgencias. Hasta ahora no lo había tenido, y de momento parece ser una cuestión hormonal.

El dolor de cabeza empezó hace 6 días, es un dolor flojo, como una presión en la cabeza. El miércoles me miré la tensión y la tenía un pelín alta, así que me fui para urgencias. Mejor mirarlo que estar en casa nerviosa pensando que podrá ser. En urgencias me miraron la tensión, análisis de orina y monitores. Y todo perfecto. Así que para casa.

Y hoy, otra vez. He ido a visita de alto riesgo y la tensión por las nubes... Me han enviado a urgencias a repetir lo mismo. Y de nuevo, tensiones perfectas, orina perfecta y monitores perfectos. 

No entiendo porque me sale tan alta la tensión en la consulta médica. Ya hablé hace días del síndrome de bata blanca. Me pongo muy nerviosa cuando voy a alto riesgo y no hay forma de controlar eso. 

La semana que viene tenemos de nuevo visita, sobre todo para controlar la tensión. Que además debo controlar todos los días. 

La cuestión es que si la tensión subiera de verdad, ya me han dicho que inducirán el parto, para evitar sorpresas. Así que quizá el desenlace de todo esto no será el que queríamos. Una inducción no es lo que más me gustaría. Pero está claro que ante todo está por delante la salud del bebé y la mamá.

Y por lo demás, estoy muy feliz de haber llegado a la semana 37. Hace unos meses no lo tenía demasiado claro, lo veía lejos y el riesgo estaba ahí. Y al final lo hemos conseguido. Ahora sólo queda estar pendiente que el resto de cosas salgan bien.

sábado, 22 de marzo de 2014

Semana 35, la recta final

35 semanas son 8 meses. Quedan dos semanas para que la peque llegue a término.

Es decir, si la peque nace a las 37 semanas ya se considera un bebé a término. Para mi, este es un hito importante porque siempre nos han dicho que había riesgo que de la peque fuera prematura.

Esta semana ha sido pesada. No hemos tenido visitas médicas y normalmente suelo estar más relajada. El caso es que la mitad de los días me he encontrado bien y con energía y la otra mitad me he encontrado mal. Suele coincidir con los días que duermo y los que no duermo.

elembarazo.net

Y los nuevos síntomas son:

- Mejora de la circulación en las piernas. Increible pero cierto, ya no se me duermen. Cuesta de entender.
- El bebé se mueve más, aunque tiene días más activos que otros. He comprobado que mi estado de ansiedad influye mucho. Si estoy nerviosa, ella se mueve mucho más. Hay veces que me hace daño....También la noto más arriba a veces.
- La acidez ha desaparecido después de hacer dos días de tratamiento con un antiácido que me mandó la ginecóloga. También he dejado el chocolate. 
- He tenido días que me he encontrado mal, mareada, con mucha falta de energía. Quizá tenga que ver con que he pasado una semana sin tomar el hierro por lo mal que me sentaba. Hemos vuelto al ataque y curiosamente me encuentro mucho mejor.
- Me cuesta andar, me duele la espalda y la pelvis.
- Más ansiosa y nerviosa porque se aproxima el final. Muchos cambios de humor y tristeza. Otros días más positiva.
- Congestión nasal y embotamiento de los oídos. Se lo comenté a la comadrona y me dijo que si la presión está bien, no es preocupante. Que espere unos días y vaya al médico.
- Más dolor de espalda. Me cuesta encontrar una buena posición para dormir. A pesar de utilizar cojines y almohadas.
- Dolor en la zona pélvica. 
- De momento no tengo hinchazón.
- Contracciones. He notado más las contracciones de Braxton y he tenido alguna dolorosa que me ha asustado. Pero después de descansar han desaparecido.
- Días con mucho apetito alternados con otros con ascos y náuseas. 


Por un lado estoy contenta de haber llegado a la semana 35. Pero por otro me siento algo nerviosilla porque se acerca el día del parto y preocupada porque todo salga bien. Como mucho 5 semanas.

viernes, 14 de marzo de 2014

Semana 34, visita a alto riesgo

De sustos y el síndrome de la bata blanca

Hoy nos ha tocado la visita en alto riesgo donde me han dado los resultados de la analítica del tercer trimestre, análisis de proteinas en orina, control de peso y tensión y valoración del tabique vaginal.

Iba bastante nerviosa. Últimamente voy siempre histérica a las visitas y es una gran tontería porque todo va bien, pero no puedo hacer mucho: Le llaman síndrome de la bata blanca. Genera hipertensión a causa de un estrés involuntario en pacientes sanitarios en entornos como son los hospitales. Para descartar que no haya hipertensión se debe monitorizar la tensión durante una hora en un entorno tranquilo.

Nos han dado los resultados de la analítica del tercer trimestre. Todo perfecto. Mi peso subiendo adecuadamente. El latido fetal bien. Test de proteinas en orina para descartar preclampsia negativo (es decir, bien). La valoración del tabique vaginal ha ido bien, porque parece ser que el tabique es flexible y permitirá el paso de la peque en el parto. En resumen todo perfecto.

Pero al llegar a la tensión.....estaba a 155/90!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

La preclampsia

La tensión alta es síntoma de una enfermedad que se llama preclampsia que puede traer complicaciones importantes para el resto del embarazo e incluso a veces hace que se deba inducir el parto. Así que se la toman muy muy en serio. Una tensión superior a 140/90 es motivo para ir a urgencia de immediato durante el embarazo. El otro parámetro para ver indicios de preclampsia es el análisis de proteinas en orina, pero eso me dio bien.

Así que me han mandado a urgencias para hacer monitores y control de mi tensión. Hemos estado una hora. Me han repetido el análisis de orina y me han tumbado en una cama en una habitación tranquila, con poca luz, para hacer monitores del latido fetal del bebé y de mi tensión durante una hora. Los resultados? 120/70, 110/50, 109/60, 104/65, es decir muy bien. 

Y es que en aquella habitación daba gusto estar, escuchando el corazoncito de la peque, sin ruido, sin estrés, los tres solos.

A la hora me han mandado a casa: que debo estar tranquila, es muy importante. De preclampsia de momento nada. Por si acaso, debo tomarme la tensión cada día. Creo que la ansiedad está pasando factura y no sé muy bien como hacer para tranquilizarme cada vez que entro a un hospital.  

De momento me voy a tumbar a echar la siesta, que me lo he ganado.





lunes, 17 de febrero de 2014

Semana 30, emociones en el tercer trimestre

El miedo al parto

Como ya he comentado en otras ocasiones, este embarazo no está siendo un camino de rosas. Me he encontrado mal des de la semana 5, y fatal entre las semanas 8 y 17. Las cosas empezaron a calmarse llegando a la 20. He pasado por los mareos, vómitos, náuseas, cansancio, sueño, etc. A eso hay que sumar la tristeza y lágrimas que no se porqué me invadían. 

Llegado el tercer trimestre debo decir que las cosas estan mucho mejor, sin duda. Además, tengo poco dolor de espalda, no me duelen las piernas y el bajo vientre sólo de vez en cuando. Al menos hasta el momento. Lo he pasado tan mal que me parece increible estar así. Pero.... han vuelto las emociones negativas, me refiero a esa especie de tristeza o miedo. Creo que ha sido al empezar las clases de preparación al parto, cuando nos han empezado a hablar de cómo nacerá el bebé. En mi caso va a ser una cesarea muy probablemente por mis problemas en el útero. El parto no me ha preocupado en absoluto, ... hasta ahora. El caso es que se vive mucho mejor despreocupada.

Esta semana ha sido rara, porque debería estar muy contenta de tener cerca los 7 meses. A partir de los 7, si la peque se adelanta tiene muchas posibilidades de seguir adelante muy bien. Y me gustaría llevar este tercer trimestre con más optimismo y ganas. Supongo que la mente va haciendo espacio para afrontar las nuevas situaciones y que cada uno necesita su tiempo para gestionar los nuevos miedos. Espero que las próximas clases de preparación al parto me ayuden a ver las cosas mejor.

Retomando la vida social

El hecho de encontrarme mal ha hecho que pase muchas horas en casa, sin ganas de moverme ni hacer nada....Para lo que yo soy, que me encanta estar ocupada pues no ha sido fácil. No me apetecía nada salir. 

He decidido cambiar cosas, porque una futura mamá debe estar fuerte para el inicio de la maternidad. No quiero que mi hija tenga una mamá deprimida, aunque a veces sea difícil de elegir el como una se siente, más teniendo en cuenta el coctel hormonal al que estamos sometidas. 

Esta semana he vuelto a quedar con algunas amigas que hacía mucho que no veía y de salir a la calle. Me ha ido muy bien, porque muchas son mamis y han tenido muy buenas experiencias. Las que estamos embarazadas estamos más o menos igual, con ese miedito a lo desconocido.

El sol también me está ayudando. Estamos en invierno pero hay unos días de sol explendidos que hay que aprovechar.